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La extorsión digital: cuando la inteligencia artificial cobra derecho de piso

El uso de algoritmos y herramientas de inteligencia artificial para ejecutar extorsiones digitales marca una nueva etapa en la inseguridad que afecta a empresas y ciudadanos en México.

Redacción Núcleo
Foto: eleconomista.com.mx

La modalidad delictiva conocida como derecho de piso ha migrado hacia el entorno digital, utilizando herramientas de inteligencia artificial para sofisticar las amenazas contra particulares y empresas. Este fenómeno, que se ha intensificado en los últimos meses, permite a grupos criminales automatizar mensajes, clonar identidades y realizar ataques de precisión que dificultan la labor de las autoridades encargadas de la seguridad pública. La adaptación tecnológica de estos grupos ha superado, en ocasiones, los protocolos tradicionales de prevención en el ámbito cibernético.

Como bien señalaba Honoré de Balzac, "la ley no castiga a los ladrones sino cuando roban mal", una premisa que parece cobrar vigencia ante la brecha técnica existente entre las capacidades de los perpetradores y las herramientas de respuesta institucional. En México, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ha identificado que la sofisticación en el uso de datos personales permite a los extorsionadores crear perfiles de riesgo personalizados, aumentando la presión psicológica sobre las víctimas para realizar pagos bajo coacción.

El desafío para la Fiscalía General de la República y las unidades de policía cibernética radica en la trazabilidad de estas operaciones. Al utilizar plataformas de IA, los delincuentes logran ocultar su ubicación física y diversificar los canales de comunicación, lo que complica la desarticulación de las bandas dedicadas a esta forma de extorsión. Expertos en ciberseguridad señalan que la prevención debe centrarse en la protección de datos personales y la actualización constante de los protocolos digitales de las empresas mexicanas.

Ante este panorama, diversas propuestas en el Congreso de la Unión buscan fortalecer el marco jurídico para tipificar de manera más estricta los delitos cometidos con auxilio de tecnologías emergentes. Las iniciativas sugieren una mayor coordinación entre la SHCP, el Banco de México y las autoridades de seguridad para rastrear los flujos financieros derivados de estas extorsiones digitales, buscando cortar las líneas de financiamiento de las organizaciones criminales que operan en la red.

La ciudadanía se encuentra en una situación de vulnerabilidad ante el avance de estas tácticas. A pesar de los esfuerzos por parte de las dependencias estatales, la recomendación de los especialistas es mantener una estricta ciber-higiene y denunciar cualquier intento de contacto sospechoso ante las autoridades competentes para alimentar las bases de datos de inteligencia contra estos grupos.

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