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La ciencia explica por qué los mosquitos prefieren picar a ciertas personas

El biólogo Rubén Bueno desmiente el mito de la sangre dulce y explica cómo los compuestos químicos de la piel atraen a los insectos.

Redacción Núcleo
Foto: xataka.com.mx

Es una escena común durante las noches de verano en diversas regiones de México: mientras algunas personas disfrutan de una terraza sin interrupciones, otras son el blanco constante de los mosquitos. Contrario a la creencia popular que señala a la "sangre dulce" como el principal factor de atracción, el biólogo Rubén Bueno aclara que el mecanismo es estrictamente químico y biológico, fundamentado en la composición de los compuestos que emitimos a través de la piel.

El especialista señala que el cuerpo humano libera de forma natural una mezcla compleja de sustancias volátiles, tales como el ácido láctico, el amoniaco y diversos ácidos grasos. Estos compuestos, cuya proporción varía significativamente de una persona a otra debido a factores genéticos y metabólicos, actúan como señales olfativas que los mosquitos detectan a gran distancia. No es el sabor de la sangre lo que define la preferencia del insecto, sino este rastro químico invisible que dejamos a nuestro paso.

Además de la emisión de estos compuestos, el biólogo destaca que factores como la temperatura corporal y la tasa de emisión de dióxido de carbono juegan un papel determinante en la atracción de estos dípteros. Las personas que presentan una mayor temperatura cutánea o que exhalan un volumen superior de CO2 suelen ser percibidas como objetivos más atractivos por las hembras de mosquito, quienes buscan estos nutrientes para el desarrollo de sus huevos.

Ante la temporada de lluvias que incrementa la presencia de estos insectos en diversos estados del país, las autoridades de salud recomiendan reforzar las medidas preventivas en los hogares. El uso de mosquiteros en puertas y ventanas, así como la eliminación de recipientes con agua estancada, son acciones fundamentales para reducir los criaderos dentro de las viviendas y prevenir la propagación de enfermedades transmitidas por picaduras en el territorio nacional.

Finalmente, la ciencia subraya que la efectividad de los repelentes comerciales radica precisamente en su capacidad para bloquear o enmascarar estas señales químicas que emitimos. Al alterar el rastro olfativo que percibe el mosquito, el usuario se vuelve menos atractivo para el insecto, disminuyendo notablemente las probabilidades de sufrir picaduras durante las actividades al aire libre.

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